Una veterinaria necesita partir la ficha en dos, propietario y animal, y eso es
código: por eso tiene su propio producto. Un almacén de cocinas, un instalador de
puntos de recarga y un distribuidor de EPIs necesitan el mismo cliente, el mismo
catálogo, el mismo presupuesto y el mismo albarán, con otras palabras encima. Eso
es configuración, y por eso caben los tres aquí.
El perfil distribución es la prueba de que la separación es real y
no un discurso: apaga emplazamientos, trabajos y agenda, y el programa sigue
funcionando entero —cliente, catálogo, pedido, albarán, almacén y factura— sin una
sola pantalla de obra. Está comprobado con un test que crea esa empresa y le emite
un albarán sin obra ninguna.
Si tu oficio se parece a uno de los tres —ventanas, impresoras, consumibles,
mantenimiento— entra sin escribir código. Si necesita una pantalla que no existe,
te lo decimos: eso no es un perfil, es un producto nuevo.